203 Años del Movimiento Autonómico del 19 de Abril de 1810
Señor Presidente de la Sociedad Bolivariana Capitulo San Cristóbal
Señor Gobernador
del Estado Táchira
Señor Presidente y demás miembros de la Junta Directiva y
Cuerpo Académico de la Academia de Historia del Táchira
Dignas autoridades invitadas
Señores
Señoras
La conmemoración del movimiento
autonómico del 19 de abril de 1810 en su año Bicentenario nos permiten recordar
los acontecimientos que permitieron el nacimiento de Venezuela como nación
libre de todo vínculo colonial con España.
Fue ese día “el nacimiento de Colombia” según sentenció
el Libertador, a pesar de que él
como muchos de sus compañeros de aventura no estuvieron presentes
por cuanto el movimiento tuvo que ser acelerado por especiales circunstancias
que podían dar al traste con el riesgoso
empeño de los conjurados. “Teníamos
tomadas todas las medidas al buen éxito de la empresa –dice Fernando Toro en un
manifiesto publicado en mayo de 1811-
cuando los caraqueños, ejecutándola el 19 de abril, dejaron sin ligar nuestra tentativa”
Esa fecha tiene lumbres de gloria. Es
el inicio de la epopeya venezolana, comienzo de la unidad de principios y
resoluciones profundas, suma de esfuerzos y sacrificios, simiente vigorosa
lanzada al fondo de los tiempos para verse, después de recibir el riego de sangre durante catorce
años, florecida en cinco repúblicas libres e independientes.
La lectura que siempre se nos ha
ofrecido sobre este movimiento ha sido
siempre distorsionada. Se le ha considerado como un hecho de armas, nada más
lejano de la verdad. El 19 de abril fue un acontecimiento en el que brilló la
civilidad de nuestros representantes o conciudadanos amantes de la libertad,
del derecho a disentir, de la entrega por una causa patriota noble y heroica.
En el privó la capacidad de la inteligencia, el diálogo, el disenso, el respeto
a las ideas contrarias, el coraje y la firmeza
en la búsqueda de un país libre y
soberano. Nunca estos pioneros de la
libertad tuvieron que recurrir al poder de las armas o a la insensatez de la fuerza y la violencia. Fue
una verdadera lección de Democracia puesto que se respetó el derecho a disentir
y respetar la opinión contraria.
Este movimiento emancipador no fue casual, pues venía gestándose como un
sentimiento nacional en afán de libertad e independencia, especialmente un
ideal de mucha grandeza y nobleza como solo un pueblo oprimido sabe interpretar
la hora de sus acontecimientos funestos en el ánimo de alcanzar sus más
carísimos anhelos de una Patria libre y plenamente soberana.
La independencia nos resulta a los
venezolanos y latinoamericanos como un hermoso sueño e ideal nacional el cual
nos convoca a todos a hacer grandes esfuerzos, multitud de sacrificios que implica muchas limitaciones para concebirlo como un hecho real, pero no imposible.. Cualquier proyecto que no
logre integrar en el nuevo orden las necesidades, sueños o aspiraciones mas
sentidas, profundas y justas de
todos los sectores, es volver
a permanecer anclados en los errores del
pasado y no permitir la apertura de un futuro mejor.
Nuestro movimiento emancipador dio sus frutos para otras generaciones. No para la
generación de los próceres sino para las que debían venir después de ellos. Y
ellos lo sabían. Por ello su desprendimiento fue sin precedentes en una
nación que no sabía de libertad e iba a
durar mucho tiempo –casi todo el tiempo
de la epopeya- sin comprender la altura y grandeza de la nueva situación.
Cabe preguntar: ¿Existe hoy el
desinterés y el anhelo de construir una
Patria digna y próspera, o por el contrario lo que hoy priva en la generalidad de
los venezolanos el afán de atesorar dineros aún con mengua de la de la dignidad
ciudadana y con el deterioro moral y económico de la República?
¿Existe la unidad y el sacrificio en
torno del ideal o se destroza mezquinamente la bandera de los sanos propósitos
con divisiones partidistas y reducidas visiones parroquiales?
Los héroes hablaron poco. Pero se
desbordaron en obras. Avivaron los carbones del ansia de libertad en el corazón
de caraqueños y zulianos y orientales y andinos y fueron delante de ellos en la
oblación generosa de sus vidas.
Así ha sido el ejemplo
de los grandes hombres de esta muy querida y herida Venezuela.
Así se hacen patrias.
JUAN GERMAN ROSCIO POR DON PEDRO GRASES.
Es don Pedro Grases el
estudioso investigador que nos permite
conocer mejor la obra de quien
fuese el más grande e insigne hombre de la generación de la independencia, así nos
lo hace saber tan eminente humanista, al escribir la presentación a la obra, El
pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio, escrito por el
intelectual venezolano español con grandes méritos en el campo de la educación
de hoy, el reverendo sacerdote Jesuíta, Luis Ugalde. Señala a manera de introducción Don Pedro Grases:
Cualquiera que haya dedicado mediana atención a la historia de la vida cultural
y política de Venezuela en el cruce
delos siglos XVIII y XIX ha de
haber tropezado con la importante personalidad de Juan Germán Roscio, el
jurista y pensador más notable e la
generación de la independencia. Y más
que una obra erudita que nos reconcilia con un pasado que se fue, esta
disertación de Ugalde sobre Roscio resulta una parábola en acción. ROSCIO,
continua Don Pedro Grases, “ fue un catón prematuro y un campeón de la
revolución de las conciencias. La auténtica teología y la fe sincera tienen la
carga preciosa de ser memoria subversiva
que invita a la conversión y la reconciliación. “ (…) Al igual que los
cultores de Fernando VII pretendieron apuntalar una monarquía insostenible, hoy
se pretende convertir en religión laica y única, un a muy discutible manera de
hacer política y gobierno, imponiendo esquemas a nombre del pueblo pero sin él.
Roscio intuye que no se puede ni debe mezclar poder y religión. “Lo que hoy
llamamos autonomía de lo temporal y autonomía de lo espiritual, fue señalado
por Roscio con perpicaz intuición. “ “…La temática de la justificación
conceptual de lo que actualmente se llama teología política es útil e
indispensable para que la manipulación, la ideología y el fundamentalismo no se
apoden de los que ejercen los gobiernos, buscando atraer súbditos que digan
amén al pensamiento ecléctico del siglo XXI.” ( Luis Ugalde, s.j. El
pensamiento teológico-político de Juan Germán Roscio, Presentación por Don
Pedro Grases. Caracas, Universidad Católica Andres Bello; Bid & co editor,
2007
Señores…